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Planes para un 2021 esperanzador en la provincia de Cáceres

Travel Magazine | Martes 19 de enero de 2021
Una tierra de descubridores… que, valga la redundancia, vale la pena descubrir. Un destino sano y natural en el que ‘volver a lo que amas’.

Desde la monumentalidad de su capital hasta una Reserva de la Biosfera como Monfragüe pasando por comarcas como Trasierra y Tierras de Granadilla o La Vera –donde Carlos V vivió sus últimos días– o un impresionante Monasterio, el de Guadalupe, que precisamente este 2021 sigue celebrando su Año Jubilar. Un auténtico repoker de lugares, entre los muchos y tentadores que atesora la Provincia de Cáceres.

1 – Admirar la Cáceres monumental.

La capital provincial es una de las 15 ciudades españolas reconocidas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Un punto de encuentro de distintas civilizaciones que dejaron huella en sus milenarias piedras y han hecho que se la conozca como ‘la ciudad de las tres culturas’: la árabe, con la muralla que rodea la ciudad monumental o la decena de torres almohades, entre ellas la Torre de Bujaco; la cristiana, con iglesias como la Concatedral de Santa María o palacios como el de Carvajal; y judía, con esa judería vieja de estrechas calles y casas encaladas adornadas con plantas y flores. Por todo ello, no es de extañar que Cáceres fuera escogida como escenario de la mundialmente reconocida serie televisiva ‘Juego de Tronos’ en su 7ª temporada. Y, por si fuera poco, también ha sido declarada Zepa Urban: Zona de Especial Protección para las Aves dentro de núcleos urbanos. Tentador plan, ¿verdad?

2 – Sumergirse en la Reserva de la Biosfera de Monfragüe.

La Reserva de la Biosfera de Monfragüe –que contiene en su área el Parque Nacional– representa la mayor extensión de bosque mediterráneo de todo el planeta. Con una fascinante biodiversidad, al vuelo de buitres leonados o el sonido de los ciervos en la berrea se unen lugares fascinantes, como la Cueva del Castillo, con sus pinturas rupestres; el embalse de Arrocampo, con 170 especies de aves; el centenar de murales de la Ruta de los Trampantojos de Romangordo; o el sobrecogedor Cristo de la Victoria, de Serradilla. Pero, sobre todo, cautiva por los paseos en barco por el Tajo y por el Castillo de Monfragüe, restos de una fortaleza convertida en el más fascinante mirador panorámico.

3 – Visitar el Monasterio de Guadalupe en su Año Jubilar.

En su origen (siglo XIII) era una ermita, que un siglo más tarde se transformó en iglesia gótica y, luego, en Monasterio. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993, alberga en su interior la imagen de la Virgen de Guadalupe, patrona de Extremadura. Su historia está también ligada a los Reyes Católicos –que reposaron aquí en 1492, tras conquistar Granada– y a Cristóbal Colón, que regresó aquí para agradecer a la virgen su descubrimiento de América. Al amparo de este Monasterio se gestó el pueblo de Guadalupe, al que proveía de oficios. Un pueblo con muchos hospitales y dedicado a la medicina gracias al Monasterio, lugar de peregrinación que –entre 2020 y 2021– celebra su Año Jubilar, algo que solo acontece 14 veces cada siglo: cuando la festividad de la virgen (6 de septiembre) cae el domingo, como el pasado año.

4 – Descubrir Trasierra y Tierras de Granadilla.

Tierra, agua y cielo se fusionan en perfecta armonía en esta comarca cargada de sorpresas. Como el embalse Gabriel y Galán con su Vegacho; un monstruo que, según la leyenda, pulula por sus aguas. Un lugar donde disfrutar de actividades náuticas en primavera y verano o ver grullas en otoño e invierno, además de albergar El Anillo –Centro Internacional de Innovación Deportiva–, de forma circular. La comarca está atravesada por la Vía de la Plata, que pasa por el único arco romano cuadriforme que se conserva en España –el Arco de Cáparra– con una villa medieval y uno de los pueblos abandonados (a mediados del siglo XX) más bellos de nuestro país: Granadilla. Y, para los amantes de las emociones fuertes, un vuelo en parapente desde el Pico Pitolero al que se accede por una bella ruta senderista.

5 – Enamorarse de La Vera de Carlos V.

Esta comarca cacereña está históricamente vinculada a la figura del monarca Carlos V, hijo de Juana ‘la Loca’ y nieto de los Reyes Católicos, y al Monasterio de Yuste, donde pasó sus últimos días antes de su muerte, en 1558. Pero La Vera tiene otros muchos alicientes, como el pueblo de Cuacos, con su conjunto histórico-artístico; o el castillo de los Condes de Oropesa, en Jarandilla de la Vera, que fue residencia provisional del citado emperador. Pero, sobre todo, La Vera es naturaleza en estado puro que hará las delicias de los amantes del senderismo, con más de una veintena de rutas, entre ellas la de Tejada de Tiétar. También destacan sus numerosas piscinas naturales e impresionantes gargantas, como las Pilatillas, Minchones o Gualtaminos, con una de las mejores cascadas de España: la Chorrera del Diablo. Y como guinda gastronómica, aquí se elabora el famoso Pimentón con DO, condimento esencial de la Dieta Mediterránea.

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