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Islas Seychelles: Coco de mar (I)

Islas Seychelles: Coco de mar (I)

Por Travel Magazine

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El coco de mar es sobre todo símbolo de Seychelles porque en su forma y en su procedencia refleja dos aspectos íntimamente ligados a estas islas: la sensualidad y la naturaleza.

La sugerente forma del llamado coco de mar ha estimulado desde siempre la imaginación. Su asombroso parecido con unas caderas femeninas, a las que no les falta ningún detalle, sus supuestas propiedades afrodisíacas, su descomunal tamaño -algunos llegan a pesar hasta 20 kilos, la semilla mayor del mundo-, las leyendas y mitos en torno a él, lo convierten en algo único. Curiosamente, el coco de la palmera macho es alargado y faloide.

El coco y el valle de Mai donde crece son considerados patrimonio mundial de la UNESCO, así como el atolón de Aldabra donde viven más de 150.000 tortugas gigantes y miles de aves migratorias lo atraviesan sin ver un solo turista, ya que las visitas están vetadas por el riesgo que representa la piratería en la zona. Además acoge uno de los arrecifes de coral más grandes del mundo.

Los antiguos marineros que encontraban el coco flotando en el Índico llegaron a pensar que era el fruto de un gran árbol submarino y, cuando años después, se descubrió la gran palmera hembra que lo produce, algunos creyeron que era el árbol de la ciencia del bien y del mal del Jardín del Edén.

Este coco singular, que solo crece en la isla de Praslin, en las Seychelles, es ya un mito y el mejor símbolo para representar al país, hasta el punto que aparece en algunas banderas. Es una especie protegida y para sacarlo de las islas como recuerdo es necesario un certificado oficial.

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