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Innsbruck, Austria


  • ARCO DE TRIUNFO


  • BASILICA WILTEN


  • CASA HELBLING


  • CASTILLO DE AMBRAS INNSBRUC


  • COLUMNA DE SANTA ANA


  • FUNICULARES INNSBRUCKER NORDKETTENBAHNEN


  • IGLESIA DE LA CORTE

Por Redacción
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redacciontravelmagazinees/9/9/24

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Innsbruck es la capital del el estado austríaco del Tirol y se encuentra en medio de los Alpes

En Innsbruck destino popular para las escapadas de invierno. La ciudad cuenta con una larga tradición de deportes de invierno y fue sede de los Juegos Olímpicos de 1964 y 1976. También en los Winter Games que se celebran cada año hay una gran cantidad de eventos como saltos de esquí y snowboard. Para los excursionistas, la montaña “Patscherkofel” es un destino obligado, desde allí se tiene una magnífica vista de la ciudad y del valle de Innsbruck.

La primera cosa que todo el mundo ve al llegar a Innsbruck, es el increíble panorama de las montañas de los alrededores, la ciudad en sí parece muy romántica cuando hay nieve por todas partes.

  • Productos típicos: Tirol es el hogar de una gran cantidad de comidas abundantes, como Kasspatzln, y Gröstl (patatas con carne de res o de cerdo y cebolla), muy apropiado para el frío.
  • Actividades: Si queremos escapar de tanto frío y hielo lo mejor es darnos un baño caliente en una de las piscinas indoor de la ciudad.
  • Eventos: El 3 y 4 de Enero tiene lugar el Four Hills Tournament. Es una famosa prueba de salto de trampolines.
  • Temperatura media: Entre -1 y -5 durante el invierno.

LUGARES HISTÓRICOS DE INNSBRUCK

Lo que no hay que perderse durante una visita a la capital de los Alpes: el Tejadillo de Oro y el museo adyacente, el Palacio Imperial, la Torre de la Ciudad medieval y el castillo de Ambras. Estos lugares son sin duda de los más importantes a visitar durante una estancia en Innsbruck

TEJADILLO DE ORO

“Aprovecha cada momento y no te pierdas ni un baile, al más allá no te podrás llevar nada”

Éste es el dicho que se cuenta que figuraba en el relieve del famoso Tejadillo de Oro en el casco antiguo de Innsbruck. Se trata sólo de una suposición, porque hasta ahora, la inscripción no se ha podido descifrar con certeza – uno de los muchos secretos que envuelven al símbolo dorado de Innsbruck.

Un símbolo del antiguo centro de Europa. Un reflejo de las contradicciones en tiempo de grandes cambios. El espléndido mirador fue encargado por el emperador Maximiliano I en 1500 y está recubierto con 2.657 tejas de cobre doradas al fuego, todas ellas originales. El casco antiguo gótico de Innsbruck, que se extiende por ambos lados del Tejadillo de Oro, apenas ha cambiado desde entonces. Un paseo por sus calles permite percibir un cierto aire medieval y nos acerca a la fascinante historia de esta ciudad.

El sueño de un viaje al pasado hecho realidad

Un paseo por el histórico casco antiguo de Innsbruck nos traslada a los tiempos del emperador Maximiliano I. Las fachadas de estilo gótico-tardío de los años 1490 a 1520, las arcadas construidas en el típico estilo Innsbruck-Salzach y los coloridos miradores son historia y cultura viva. Las arcadas sirven, igual que en el pasado, para poder ir de compras los días de lluvia sin mojarse. La vista del Tejadillo de Oro con la majestuosa cordillera Nordkette al fondo es una de las imágenes más típicas de la ciudad de Innsbruck. El Tejadillo de Oro era un lugar muy querido del emperador Maximiliano I. ¿Lo qué más le gustaba del mirador? Poder observar el tumulto en las calles del casco antiguo y las vistas sobre la ciudad. ¿Lo mejor de todo? Hoy en día todo el mundo puede disfrutar de esta vista igual que lo hizo el emperador.

El museo del Tejadillo de Oro

Monótono, aburrido, tedioso. Anticuado. En definitivo, un museo. ¿De verdad? El museo del Tejadillo de Oro es todo lo contrario. Un espacio vivo con numerosos elementos interactivos que explican la historia de un edificio único en el mundo y de su creador, el emperador Maximiliano I, además de la apasionante crónica de una ciudad pionera, más rica, viva y urbana que ninguna otra del centro del Sacro Imperio Romano Germánico. Donde reinaban cofradías y gremios. Donde burgueses, nobles y mendigos marcaban la imagen de la ciudad. Donde se celebraban fiestas a la luz de antorchas. Donde el lado oscuro de la Alta Edad Media se mostraba abiertamente: muertes en la hoguera, sangrientas peleas y combates y violentas disputas – todo con el Tejadillo de Oro como testigo.

Una visita especial: el bufón de la corte del emperador Maximiliano I, Kunz von der Rose, acompaña a los niños pequeños y grandes en un increíble viaje por la historia. Juegos que estimulan la creatividad y apasionantes libros despierten el interés de los visitantes jóvenes por esta época tan convulsa y fascinante.

El robo de tejas y otras anécdotas sobre el Tejadillo de Oro

El Tejadillo de Oro sigue fascinando a todo aquel que lo ve. Con el paso del tiempo no ha perdido ni un ápice de su poder de atracción casi mágico, como lo demuestra un incidente ocurrido en el año 2012: el robo de ocho de sus valiosas tejas. A los pocos días del incidente, las tejas aparecieron en diferentes lugares de Innsbruck y pudieron ser devueltos a su propietario. Unos años antes, en 2007, una teja fue cambiada por una teja de madera procedente de un granero de Vals en el valle Wipptal. La teja dorada, cuyo valor se calcula en 1.500 €, lucía espectacularmente sobre el tejado de este granero antes de ser descubierta y devuelta a su lugar de origen.

Un acontecimiento más positivo: desde el año 2005, la plaza delante del Tejadillo de Oro sirve de escenario para la celebración del “International Golden Roof Challenge” – un mitin internacional de atletismo y un espectáculo deportivo de primer nivel.

MARIA-THERESIEN-STRASSE

Pasear, ir de compras, sentarse en un café al aire libre, admirar los imponentes edificios barrocos y disfrutar de la vista panorámica de la ciudad – así es la calle Maria-Theresien-Strasse. Su larga historia de más de 700 años empezó con la presencia de unas pocas granjas en la parte “nueva” de la ciudad (Neustadt). El centro de la vida de la ciudad estaba en la parte antigua, que estaba protegida por un enorme muro medieval que la rodeaba con un único acceso por la puerta St. Jörgen, actualmente el inicio de la calle Herzog-Friedrich-Strasse, que lleva directamente al Tejadillo de Oro.

Con el paso de los años, cada vez más nobles construyeron sus casas en las inmediaciones de las puertas de la ciudad, cerca de la corte y con más confort que sus viejos y fríos castillos en el campo. Algunas de estas casas nuevas fueron reconvertidas en auténticos palacios durante la época del barroco. Algunos de estos imponentes edificios, como el Palais Gumpp, actualmente sede del parlamento, o el Palais Trapp, con su atractiva corte interior y café, embellecen todavía la imagen de esta parte de la ciudad.

Histórico y moderno

La columna Santa Ana, la capilla de San Jorge en el parlamento y el Arco de Triunfo son otros testigos del pasado de la ciudad, mientras que edificios modernos como los grandes almacenes “Kaufhaus Tyrol” o la zona comercial “Rathauspassage” se integran perfectamente en el paisaje urbano. La calle Maria-Theresien-Strasse fue renovada por completo en el año 2009 y gran parte reconvertida en un elegante bulevar peatonal con pavimento es de granito, nuevas instalaciones de iluminación hechas de latón y madera y numerosos bancos a lo largo del paseo que invitan al descanso durante una tarde de compras o una visita turística.

Comprar y tomar un café

Los numerosos cafés con terraza y los monumentos históricos de la calle Maria-Theresien-Strasse invitan a pasear, descansar, mirar y comprar en algunas de sus atractivas tiendas, en los grandes almacenes Kaufhaus Tyrol y en la zona comercial "Rathauspassage".

Una recomendación: la vista desde la columna de Santa Ana hacia el norte con el Tejadillo de Oro y las imponentes cumbres de la cordillera Nordkette. Y mirando hacia el sur, uno de los símbolos más modernos de la ciudad de Innsbruck: el trampolín de saltos de Bergisel con las cumbres de Serles y Habicht.

La columna de Santa Ana fue erigida el 26 de Julio de 1703 (día de Santa Ana) para conmemorar la liberación de las tropas bávaras que habían invadido el Tirol.
En la cima de la columna de mármol rojo de estilo corintio se erige una estatua de la Virgen María rodeada por los santos Casiano, Vigilio, Jorge y Ana. La columna fue construida por Christoforo Bendetti, un escultor italiano procedente de Trento.

PALACIO IMPERIAL

El Palacio Imperial se terminó de construir en el año 1500 bajo el reinado del emperador Maximiliano I (1459-1519). Sus dimensiones fueron las mismas que las que presenta el Palacio Imperial en la actualidad, como se puede comprobar en una acuarela del famoso pintor renacentista alemán, Alberto Durero. En ella se ve claramente un patio interior de estilo gótico tardío con una escalera cubierta, la torre de los escudos “Wappenturm” y las grandes estancias para las mujeres, llamadas “Frauenzimmer”. Había una gran sala de recepción con arcos y pilares, ahora llamada bodega gótica, “Gotischer Keller”. Otras salas documentadas son la “Kürnstube”, donde se guardaban los trofeos de caza del emperador Maximiliano, una cámara de tesoros (Silberkammer) y una sala de fiesta con representaciones de Hércules. En la “pista para carreras” delante del Palacio Imperial, el emperador, un entusiasta deportista y cazador, celebraba torneos y otras competiciones.

Casi 250 años más tarde, la emperatriz María Teresa (1717-1780) visitó el Palacio de Innsbruck y lo consideró desfasado. Desde el año 1665 ya no había Príncipes de Tirol y los gobernadores de la ciudad y de Tirol que actuaban bajo el mando del emperador ocuparon únicamente la primera planta del palacio. Las salas de recepción de la segunda planta estaban reservadas para el uso exclusivo de la familia imperial y habían caído en desuso. Al ver el estado del palacio, la emperatriz ordenó una amplia renovación y actualización del edificio en estilo gótico tardío vienés. Para ello mandó a sus mejores artistas a Innsbruck: Konstantin van Walters y Nicolaus Parcassi. La decoración del interior corrió a cargo de Martin van Meytens y sus discípulos, y Franz Anton Maulbertsch. Las obras de renovación fueron interrumpidas por la Guerra de los Siete Años y no terminaron hasta los años ’70 del siglo XVIII.

La decisión de la emperatriz María Teresa de celebrar en Innsbruck la boda de su hijo Leopoldo II con María Ludovica de Borbón en el año 1765, constituyó también un traslado oficial, ya que los muebles, la porcelana y la vajilla tuvieron que ser traídos desde fuera. La boda con 2.000 invitados se celebró por todo lo alto el 4 de agosto. Cabe mencionar que la gran mayoría de los invitados eran en realidad meros espectadores ya que no participaron en el banquete de boda. La celebración duró dos semanas, durante las cuales hubo grandes banquetes, visitas a la opera y grandes fiestas. El 18 de agosto 1765, la celebración fue interrumpida por la trágica y repentina muerte del esposo de la emperatriz, el emperador Francisco I.

El duelo de María Teresa por la muerte de su amado esposo fue inmenso: después de la tradicional celebración de duelo, el cuerpo fue velado en la Sala de los Gigantes y luego trasladado en barco a Viena dónde halló su último descanso en la Cripta Imperial de Viena.

María Teresa convirtió la cámara donde murió su esposo en una capilla, mandó construir el Arco de Triunfo con una cara que recuerda el feliz enlace de su hijo y otra que recuerda la trágica muerte de su esposo, fundó una orden de religiosas donde doce tirolesas de la nobleza tenía que rezar cada día durante horas por el alma del emperador fallecido. Esta última disposición de la emperatriz sobrevivió todos los acontecimientos históricos posteriores y sigue vigente en la actualidad, aunque en un formato más reducido.

En el siglo XIX el archiduque Carlos Luis de Austria (1833-1896) fue el gobernador de Innsbruck y encargó la renovación de los apartamentos privados para su suegra, la emperatriz Elisabeth (Sisi). Los muebles para las estancias en estilo rococó fueron hechos por el artista de la corte de Viena August La Vigne. Cada estancia fue decorada con exquisitas telas de seda en un color distinto. La emperatriz Elisabeth pasó solamente unas noches en Innsbruck, mientras que su esposo, el emperador Francisco José, se pasaba regularmente largas temporadas en Tirol durante las cuales se alojó en el Palacio Imperial.

Con el fin de la monarquía (1918), el Palacio Imperial pasó a manos del estado. La administración del tercer monumento histórico de Austria está en manos del Ministerio Federal de Economía. Durante los años 2006-2010 se concluyó la tercera y última fase de las obras de saneamiento general del Palacio Imperial. Las salas del Palacio Imperial se utilizan a menudo para eventos estatales de representación.

Visita:

1. LAS SALAS DE REPRESENTACIÓN (estilo María Teresa)
SALA DE GUARDIA: representaciones de gran formato de las batallas de Carlos V de Lorena (guerra de los turcos), general imperial y primer gobernador de Tirol, casado con Eleonora de Habsburgo. Abuelos de Francisco I (emperador Francisco I)

SALA DE LOS GIGANTES: sala de representación y fiesta más importante de Austria occidental, retratos de numerosos Habsburgo: María Teresa, Francisco I y sus 16 niños (retratos de cuerpo entero de Martin van Meytens y discípulos), después de 1765. Techo con frescos de Franz Anton Maulbertsch de 1770 con temáticas como “La unión de las dinastías de Habsburgo y Lorena” y “Las regalías del Estado de Tirol”

SALA DEL CONSEJO: Representación de las tres órdenes más importantes:
Orden de Esteban, Orden del Toisón de Oro, Orden Teutónica

2. APARTAMENTOS IMPERIALES: salón, salón de belleza, sala de escritura, vestidor, dormitorio – en colores diferentes, muebles y decoración interior. Segunda mitad del siglo XIX.

3. CAPILLA Y VESTÍBULO DE LA CAPILLA, SACRISTÍA
(estilo María Teresa): Boda y muerte en 1765
CAPILLA: segunda mitad del siglo XVIII, figuras barrocas de F.A. Leittensdorffer

4. TORRE DE LOS ESCUDOS (el centro de estilo Maximiliano), Torre de los Escudos al lado de la Iglesia de la Corte con escudo del emperador Maximiliano I, revestido durante las obras de reconstrucción barroca.
Representación del Palacio Imperial en estilo gótico tardío (imitación)

El Palacio Imperial está abierto cada día de 09.00 – 17.00 horas (excepto días con eventos especiales) – variada oferta de visitas guiadas.

IGLESIA DE LA CORTE

28 hombres montando guardia, por esto en Innsbruck la Iglesia de la Corte se conoce como la “Iglesia de los hombres negros” (Schwarzmanderkirche). Las figuras de bronce de tamaño natural no están guardando la iglesia, sino el monumento fúnebre del emperador Maximiliano I que se halla en su interior. Curioso: ocho de los “hombres negros” son figuras de mujeres, y el sarcófago del emperador está vacío.

Momentos estelares y héroes

En realidad, el emperador Maximiliano I está enterrado en Wiener Neustadt. Los muros y los fundamentos de esta iglesia, pero, no estaban preparados para soportar el peso de las impresionantes y pesadas figuras que tenían que acompañar al emperador en su último descanso. El emperador había planeado su instalación con minucioso detalle, aunque no fue hasta tres décadas después de su muerte que las todas las figuras fueran terminadas. ¿Y quién vigila la tumba del emperador? Maximiliano eligió a distinguidos miembros de su familia que habían destacado por sus virtudes y actos heroicos, incluidas sus dos esposas – María de Borgoña y María Sforza, así como el archiduque Sigmund, el rey Fernando de Portugal y el mítico rey Arturo.

Lugar de descanso de los luchadores por la libertad

El monumento fúnebre imperial ocupa un lugar central en la iglesia, que alberga también la tumba de legendarios héroes locales como el famoso luchador por la libertad, Anderas Hofer, que lideró en el año 1809 a miles de valientes tiroleses en la lucha de la montaña Bergisel contra las tropas napoleónicas, muy superiores en número. Por ello fue ejecutado en Mantua. Pero en Innsbruck se le sigue venerando como un héroe. En la Iglesia de la Corte descansan también los restos mortales de sus compañeros de lucha, Josef Speckbacher, Joachim Haspinger y Kajetan Sweth.

En una visita a la Iglesia de la Corte no puede faltar ver la Capilla de Plata, donde descansan otros dos personajes importantes de la historia de Innsbruck: el archiduque Fernando II y su esposa, Philippine Welser. Ella fue en su día tan famosa como una estrella de cine de hoy: reina de los corazones, experta en hierbas medicinales y señalada como una bruja por las malas lenguas. El impresionante altar de plata con una estatua de la Virgen del maestro Giovanni Lucchese domina la capilla, que alberga una curiosidad: un órgano cuyos tubos están hechos de madera.

Órgano y coro

Los amantes de los órganos están de enhorabuena cuando visitan la Iglesia de la Corte: en su interior hay dos ejemplares. El primer órgano tiene casi 500 años y se conoce como la “antigua Schwalbennestorgel”, de Jörg Evert. Es el órgano renacentista más grande y mejor conservado de Austria. El segundo órgano data de 1900 y fue construido por Hans Mauracher.

TORRE DE LA CIUDAD

Ver los tejados de Innsbruck como lo hicieron los vigilantes de la ciudad en la Edad Media. Durante casi 450 años, los vigilantes de Torre de la Ciudad fueron los encargados de avisar a los habitantes de la ciudad de incendios y otros peligros, mientras que las plantas inferiores de la torre servían de prisión. Hoy en día es un popular lugar para admirar una vista espectacular sobre la ciudad, la montaña de Bergisel y de Patscherkofel, el río Inn y la cordillera Nordkette, una vez superados los 133 escalones que llevan al mirador de la torre a 31 metros de altitud.

Símbolo del casco antiguo de la ciudad

La Torre de la Ciudad data del año 1450, unos 50 años antes de la construcción del Tejadillo de Oro. Situada en el centro de la ciudad, al lado del antiguo ayuntamiento, la Torre de la Ciudad es una construcción más bien pequeña si se compara con edificios más modernos. Pero en su día, sus 51 metros de altura eran notables y una clara muestra de la autoconfianza de los habitantes de Innsbruck. La cúpula bulbosa de la torre fue instalada cien años después de la finalización de la Torre de la Ciudad y destaca todavía hoy entre las casas medievales del casco antiguo. Es un buen lugar para ver Innsbruck desde las alturas y su visibilidad desde casi cualquier punto de la ciudad ayuda a orientarse.

LA CATEDRAL DE SANTIAGO

La primera mención de la catedral de Innsbruck – así se le llama a menudo a la catedral de Santiago – data del año 1180. Se eleva majestuosamente por encima de los tejados de Innsbruck y forma parte de una de las rutas de peregrinación medievales más importantes para los cristianos – el camino de Santiago. En el siglo XVI y XVII sufrió graves daños a causa de un terremoto, lo que motivó su reconstrucción entre los años 1717 y 1724. El famoso pintor alemán, Alberto Durero, quedó impresionado por la imagen de la catedral y la inmortalizó en una de sus de famosas acuarelas.

Guardián de importantes obras de arte

El inconfundible repicar de las campanas de la catedral atrae a visitantes de todo el mundo que quedan prendados de su excepcional belleza. Los frescos barrocos en el techo son obra de Cosmas Damian Asam e ilustran la vida de Santiago. Los estucados, realmente únicos en cuanto a la escena que representan, son obra del artista muniqués Ägid Quirin Asam. La obra más destaca es sin duda la imagen milagrosa “Maria Hilf” de Lukas Cranach. Se trata de la imagen de la madre de Dios más importante de los Alpes y ha sido copiada en todo el mundo. Originaria de Dresde, el archiduque Leopoldo V la regaló a la catedral de Innsbruck en 1650. En el ala izquierda se halla el monumento fúnebre del archiduque Maximiliano III, una celebrada obra en bronce de Caspar Gras del año 1620. La sala del coro permitía a los nobles y a la familia imperial observar a los feligreses sin necesidad de mezclarse con ellos. El acceso a la iglesia se hacía por un pasaje privado desde el Palacio Imperial.

Sonidos sacros en Innsbruck

El órgano de la catedral tiene 3.729 tubos y 57 registros. Otro sonido característico de la catedral es el de la campana “Mariahilferglocke”, del año 1846, la segunda campana más grande del Tirol procedente de la famosa fundición local Grassmayr (Link) de Innsbruck. El famoso “carrillón de la paz” suena cada día al mediodía. Sus 57 campanas componen el carrillón más grande de Austria, con un peso total de más de 4.100 quilos. En la torre sur hay otras siete campanas de la casa Grassmayr.

LA CATEDRAL DE SANTIAGO

La primera mención de la catedral de Innsbruck – así se le llama a menudo a la catedral de Santiago – data del año 1180. Se eleva majestuosamente por encima de los tejados de Innsbruck y forma parte de una de las rutas de peregrinación medievales más importantes para los cristianos – el camino de Santiago. En el siglo XVI y XVII sufrió graves daños a causa de un terremoto, lo que motivó su reconstrucción entre los años 1717 y 1724. El famoso pintor alemán, Alberto Durero, quedó impresionado por la imagen de la catedral y la inmortalizó en una de sus de famosas acuarelas.

Guardián de importantes obras de arte

El inconfundible repicar de las campanas de la catedral atrae a visitantes de todo el mundo que quedan prendados de su excepcional belleza. Los frescos barrocos en el techo son obra de Cosmas Damian Asam e ilustran la vida de Santiago. Los estucados, realmente únicos en cuanto a la escena que representan, son obra del artista muniqués Ägid Quirin Asam. La obra más destaca es sin duda la imagen milagrosa “Maria Hilf” de Lukas Cranach. Se trata de la imagen de la madre de Dios más importante de los Alpes y ha sido copiada en todo el mundo. Originaria de Dresde, el archiduque Leopoldo V la regaló a la catedral de Innsbruck en 1650. En el ala izquierda se halla el monumento fúnebre del archiduque Maximiliano III, una celebrada obra en bronce de Caspar Gras del año 1620. La sala del coro permitía a los nobles y a la familia imperial observar a los feligreses sin necesidad de mezclarse con ellos. El acceso a la iglesia se hacía por un pasaje privado desde el Palacio Imperial.

Sonidos sacros en Innsbruck

El órgano de la catedral tiene 3.729 tubos y 57 registros. Otro sonido característico de la catedral es el de la campana “Mariahilferglocke”, del año 1846, la segunda campana más grande del Tirol procedente de la famosa fundición local Grassmayr (Link) de Innsbruck. El famoso “carrillón de la paz” suena cada día al mediodía. Sus 57 campanas componen el carrillón más grande de Austria, con un peso total de más de 4.100 quilos. En la torre sur hay otras siete campanas de la casa Grassmayr

CASTILLO DE AMBRAS INNSBRUCK

El castillo de Ambras "Schloss Ambras Innsbruck", visible desde lejos debido a su situación ubicado en la ladera de las montañas sobre Innsbruck- la Capital de los Alpes, es uno de los monumentos históricos más importantes de la capital tirolesa.

Su significado cultural e histórico está inseparablemente unido al personaje del archiduque Ferdinand II (1529-1595), un auténtico soberano renacentista, un mecenas de las artes y las ciencias.

Ferdinand II fue responsable de las magníficas colecciones de Ambras. Para albergarlas y exponerlas al público, mandó construir en la parte inferior del castillo un museo según los más avanzados criterios de la época.

MUSEO NACIONAL DE TIROL FERDINANDEUM

Una visita al museo Ferdinandeum es como un viaje en el tiempo por 30.000 años de historia - desde la Edad de Piedra hasta la actualidad. El museo expone obras de arte románico y gótico, una importante colección de obras de artistas holandeses como Rembrandt y Bruegel, piezas barrocas y del siglo XIX, valiosos instrumentos musicales antiguos, piezas Biedermeier y la galería moderna.

BASILICA WILTEN

La basílica de Wilten es considerada la iglesia rococó más bella del país, y es la segunda de las dos iglesias más importantes en Wilten, siendo la otra la iglesia de la abadía del orden premonstratense de Wilten. La basílica es la sede de los famosos niños cantores de Wilten. Según cuenta la historia, hace siglos, legionarios romanos adoraron aquí, en el antiguo “Veldidena”, una imagen única de la Virgen María. Restos de una antigua iglesia del siglo 5, hallados debajo de la basílica, parecen confirmar esta leyenda. Algo se percibe todavía: la adoración de la Virgen sigue viva después de tantos siglos. La representación “Madre de Dios bajo las cuatro columnas”, por ejemplo, una escultura del gótico-tardío, es venerada por innumerables fieles de todo el mundo.

Oro brillante, colores suaves y elegantes estucados

A mediados del siglo XVIII la iglesia fue renovada por completo por el cura Franz de Paula Penz. Artistas bávaros, así como el pintor de frescos Mathias Günther y el estucador Feichtmayr de Wessobnrunn, han contribuido de manera decisiva en la inconfundible belleza y elegancia de la iglesia y de sus salas anexas. Los delicados colores de la luminosa nave y los estucados en forma rocaille acentúan la belleza y la elegancia clásica de la iglesia.
La iglesia se puede visitar siempre, excepto durante la celebración de la Santa Misa. Donaciones bienvenidas.

FUNICULARES INNSBRUCKER NORDKETTENBAHNEN

¡TODOS A LA MONTAÑA!

En pocos minutos desde el centro de la ciudad al parque natural más grande de Austria. Aquí nos esperan unas vistas espectaculares de 360° sobre la capital de los Alpes y el parque natural de Karwendel – una experiencia del todo inolvidable.

El moderno funicular Hungerburgbahn lleva a los pasajeros desde el centro histórico de la ciudad hasta la estación del zoo alpino y de la Hungerburg en tan solo 8 minutos. Luego, después de atravesar la plaza Hermann-Buhl-Platz, el viaje de ascenso continúa hasta la estación de Seegrube, situada a 1.905 metros de altitud. Es un lugar perfecto para observar a los deportistas alpinos más atrevidos bajar por las laderas empinadas en verano en bicicleta y en invierno con esquís. La impresionante panorámica y el mundo alpino que se ofrece a los viajeros a 2.300 metros de altitud en el Hafelekar son fácilmente accesibles para todo el mundo con los funiculares Innsbrucker Nordkettenbahnen.

Las experiencias culinarias que se ofrecen en la cordillera Nordkette son igualmente emocionantes. El restaurante Seegrube ofrece platos tradicionales y delicatesen gastronómicas acompañados con unas vistas de ensueño.

En la cordillera Nordkette siempre pasan cosas – el variado calendario de eventos ofrece actividades y eventos a lo largo de todo el año: románticas veladas los viernes por la noche, brunch con música de jazz y el festival de otoño, entre otros.

TRAMPOLÍN DE SALTO DE BERGISEL

Situado al sur de la ciudad, el trampolín de saltos olímpico en el Bergisel se ha convertido en todo un símbolo y en una atracción arquitectónica.

En 1925 se erigió en el mismo sitio el primer trampolín de salto que adquirió honores olímpicos en 1964 y en 1976 cuando se encendió allí la famosa llama que acompaña este evento deportivo.
El nuevo trampolín de salto de esquí, que se construyó en 2001, reúne de manera ingeniosa todos los aspectos de la construcción: la pista de impulso responde a la construcción clásica de un puente, la torre es una construcción en alto y la cabeza de la torre es una construcción metálica de acero. La responsable de esta obra maestra es la internacionalmente reconocida arquitecta iraquí Zaha Hadid. Considerado el trampolín de esquí más moderno del mundo, éste atrae a atletas y espectadores del mundo entero pudiendose considerar como el nuevo símbolo de Innsbruck - la Capital de los Alpes.

Con un aforo de 28.000 plazas se trata, principalmente, de una instalación deportiva dedicada a deportistas y sus competiciones, pero también ofrece otras muchas posibilidades turísticas.
Por ello es imprescindible una visita para disfrutar de la vista panorámica y/o para tomar café desde la torre que se encuentra a 47 metros de altura y permite una vista panorámica de 360º de las montañas que rodean la ciudad (Nordkette, Patscherkofel, Serles, Hohe Munde, etc.) La visita de este monumento arquitectónico es una de las muchas opciones que ofrece la Tarjeta "Innsbruck Card". Además es fácilmente accesible con el autobús turístico “The Sightseer”.

CASA HELBLING

La casa Helblinghaus fue construida en la Edad Media frente al Goldenes Dachl (Tejadillo de Oro). El edificio fue remodelado por Anton Gigl según el estilo rococó en 1730. Decorada con hojas de acanto, querubines y otros adornos. En el siglo XIX, Sebastian Helbling abrió aquí su famoso café.

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