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Escapadas por la España rural más bonita
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Escapadas por la España rural más bonita

Por Elsa Bernaldo de Quirós
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Los Pueblos más Bonitos de España, una iniciativa cuyo objetivo es promocionar pequeños municipios, preferentemente rurales, que destacan por su patrimonio y belleza.

Los pueblos que pasan a ser parte de la Asociación de los Pueblos más bonito de España en este 2021, después de haberlo solicitado desde el Ayuntamiento y haber superado una auditoría de más de 40 puntos, son:

Beget (Girona), Molinaseca (León), Baños de la Encina (Jaén), Genalguacil (Málaga), Nuevo Baztán (Madrid), Valverde de la Vera (Cáceres), Agulo (La Gomera), Roncal (Navarra), Bulnes, Cudillero (Asturias) y Garachico (Tenerife).

Estos once municipios han superado una auditoría durante este 2020, con más de 40 criterios, para poder formar parte de esta red, en aspectos tan importantes como el cuidado del patrimonio, la armonía del municipio, limpieza, conservación de las fachadas, circulación de vehículos, cuidado de flores y zonas verdes, la actividad cultural programada o la atención a las tradiciones, entre otros muchos.

Beget (Girona)

El pequeño pueblo de Beget, con poco más de 20 habitantes, ha guardado su esencia durante años gracias a un cuidado exquisito por su patrimonio. Conocidos sus orígenes en plena Edad Media, el pueblo ha crecido alrededor de la Iglesia de Sant Cristòfol de Beget (s.X-XIII), el pueblo se encuentra en la Alta Garrotxa, un Espacio de Interés Natural que abarca zonas prepirenaicas de tres comarcas.

Recorrer Beget, a lo largo de sus calles, nos permite disfrutar de sus dos puentes medievales, que cruzan el río Llierca y donde el empedrado de las calles, suben por las paredes de las casas y se mezcla con el paisaje que lo rodea. Beget es un punto de partida de muchas rutas para senderistas y amantes del ciclismo de montaña, que paran en sus restaurantes, para disfrutar de una comida tradicional catalana, donde los protagonistas son los productos de la zona.

Molinaseca (León)

La pequeña localidad berciana de Molinaseca, situada a escasos kilómetros de Ponferrada, desprende sabor medieval, en cada rincón, e invita a pasear sin prisas, y acompañar a los peregrinos del Camino de Santiago, al entrar a la Calle Real, tras cruzar el puente romano -Puente de los Peregrinos- hasta el Crucero del Santo Cristo.

Este pueblo conserva una rica arquitectura popular con corredores, galerías voladas de madera de castaño, escaleras exteriores de acceso a las viviendas, cubiertas de pizarra, junto con algunas casas solariegas con portadas de sillería y escudos nobiliarios. Entre las visitas obligadas en esta localidad está el santuario de las Angustias, del siglo XVIII, fundado sobre una capilla del siglo XI, o la iglesia parroquial de La Magdalena, con un retablo de fábrica barroca, y el templo de San Nicolás de Bari, ya existente en 1134, tal y como menciona un documento de la época. Molinaseca es reconocida por su gastronomía berciana donde poder disfrutar de la pera conferencia, las castañas, los pimientos asados y el codiciado botillo, un plato contundente elaborado con diferentes partes del cerdo, y acompañado de cachelos, berza o garbanzos.

Baños de la Encina (Jaén)

La localidad jienense de Baños de la Encina, se encuentra en Sierra Morena, al lado del pantano de Rumblar, donde su fortaleza califal, ordenada levantar por al-Hakam y que se concluyó en el año 968, fue objeto de continuas batallas entre musulmanes y cristianos, al ser la puerta para acceder a Andalucía.

Baños de la Encina ha acumulado un rico patrimonio artístico que ha sabido conservar, fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1969, y desde el castillo califal hasta la parroquial de origen gótico, desde la exuberancia barroca del camarín de su santuario hasta la austeridad blasonada del Concejo, desde el señorío de sus palacios hasta sus molinos del siglo XVIII, el pueblo conserva su identidad monumental que evoca su importancia histórica.

La Ermita del Cristo del Llano, es para muchos visitantes la gran sorpresa de Baños de la Encina, donde su camarín, decorado con ricas yeserías polícromas con cientos de figuras alegóricas, santos, ángeles músicos, junto a motivos naturales entre los que pueden verse aves exóticas, frutas y vegetales, es la gran obra de esta ermita.

Baños de la Encina atesora una exquisita gastronomía, muy vinculada a los recursos proporcionados por la tierra y condicionada por las actividades tradicionales y caracterizada por la intensa utilización de hierbas aromáticas, carne de monte y verduras.

El cucharro es un ‘moño de pan’ relleno de aceite de oliva virgen, un poco de sal y un tomate maduro que se va troceando y acompañando de tocino, sardinas o aceitunas. La caza también tiene una gran tradición, como el venado a la bañusca, carne de ciervo marinada con verduras, hierbas aromáticas y vino, y luego sofrita, o el rollo bañuelo, un plato típico de la romería de la Virgen de la Encina.

Genalguacil (Málaga)

El pueblo conocido como «los jardines del visir» ha ido creciendo a lo largo de un terreno escalonado, herencia de sus fundadores árabes, y muestra todo su esplendor entre castaños, encinas y alcornoques. Situado en el corazón del Valle del Genal, uno de los parajes más vírgenes de Andalucía, su casco histórico formado por encaladas casas bajas, permite que destaque la iglesia parroquial de San Pedro de Verona, con su característica torre octogonal, del siglo XVIII de estilo barroco académico y clasicista con toques de estilo mudéjar, que da entrada a la visita de este “pueblo museo”, donde sus calles se convierten en galerías de arte contemporáneo durante todo el año, con más de 120 obras de arte entre las que podemos visitar por las calles de Genalguacil, y las propias del Museo de Arte Contemporáneo.

La belleza de Genalguacil también se encuentra en su patrimonio cultural y gastronómico, hay que destacar los productos artesanales que producen, donde el corcho es uno de sus protagonistas, o las varas de olivo, con las que crean sus artesanos bellos. Disfrutar de las sopas de tomate y del gazpacho caliente, en cualquiera de sus calles, es otro momento que no nos podemos perder.

Nuevo Baztán (Madrid)

El bello municipio de Nuevo Baztán se sitúa al sudeste de la Comunidad de Madrid, y fue fundada a principios del siglo XVIII por Juan de Goyeneche y Gastón como un centro agrícola y de fabricación de productos cotizados en la época como vidrio y tejidos. Fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1941 y Bien de Interés Cultural en el año 2000.

El conjunto arquitectónico estaba pensado hacia el exterior para que sus habitantes se relacionasen entre sí, donde un palacio barroco presidía un núcleo señorial rodeado de tres plazas, entre las que destaca la Plaza de las Fiestas, también conocida como Plaza de Toros, debido a que en ella se realizaban festejos taurinos, obras de teatro y conciertos en la época de Goyeneche.

Está delimitada por las Casas de Oficios y sus maravillosas balconadas con arcos. El Palacio-Iglesia de Goyeneche, es un impresionante Conjunto Histórico-Artístico que erigiera José Benito de Churriguera, y forma una fachada continua con la Iglesia, formando el núcleo central de este monumental municipio.

Construido con piedra berroqueña caliza, se caracteriza por su armonía, sencillez y austeridad. Tiene dos alturas y en su extremo derecho se alza una torre de reminiscencia herreriana rematada por una balaustrada pétrea y bolas, en homenaje a Juan de Herrera y su estilo escurialense.

La gastronomía de Nuevo Baztán es inequívocamente castellana, con los asados y chuletas de cordero como elemento más representativo. Son también recomendables el queso de oveja y las verduras de las vegas de la zona. Existen, además, algunas especialidades propias, como los repápalos, un dulce elaborado con vino y canela que recuerda vagamente a los pestiños. Otro dulce típico son las puches, una especie de gachas dulces que se comían tradicionalmente la noche de Todos los Santos.

Valverde de la Vera (Cáceres)

Valverde de la Vera es un municipio cacereño ubicado en la comarca de La Vera, declarado Conjunto Histórico en 1970, y por la que fluye el agua por sus calles empedradas gracias a las “regateras”, y sirven para facilitar su aseo y para distribuir el agua de riego de las huertas.

Un pueblo con una arquitectura popular de tres niveles, que combina la sillería con entramados de madera y ladrillo o adobe, y donde es fácil encontrar bellos soportales sobre columnas de granito, decoradas con bolas y molduras.

De su castillo, de los siglos XII y XIV, quedan dos torres defensivas que hoy forman parte de la iglesia, ya que la Torre del Homenaje se construyó en el s. XV. La Iglesia de Ntra. Sra. de las Fuentes Claras, de los siglos XV y XVI, integra una bella mezcla de estilos, románico, gótico, renacentista e incluso árabe, con sendos retablos churrigueresco y románico. En la plaza mayor encontramos edificios de arquitectura tradicional.

También es reseñable el rollo o picota, símbolo de su villazgo, de estilo gótico.

En el municipio se puede asistir en la noche del Jueves al Viernes Santo, al peregrinar de los Empalaos, que rodeados de misterio y anonimato, acompañados de sus correspondientes Cirineos que les alumbran y ayudan en caso de que caigan al suelo, recorren en absoluto silencio el itinerario del Vía Crucis a través de las bellas calles de Valverde de la Vera, y donde el cruce de empalaos, donde ambos se arrodillan en señal de respeto al encontrarse, es uno de los momentos más impresionantes de la noche.

Garachico (Tenerife)

Garachico, pueblo situado en el noreste de la isla de Tenerife, posee un rico patrimonio arquitectónico en su casco histórico, muy bien conservado, de los siglos XVI y XVII por lo que fue declarado Bien de Interés Cultural en 1994.

Sus bellas calles adoquinadas invitan a explorar el corazón del pueblo, sus iglesias y construcciones históricas.

Garachico fue devastado casi por completo en 1706, pero numerosas familias de gran influencia, decidieron reconstruirlo, recuperando su belleza patrimonial y cultural. Algunos edificios históricos se salvaron, como el convento de San Francisco, que data de 1526 y que se ubica frente a la céntrica Plaza de la Libertad, o la fachada de cantería de la Casa de los Condes de la Gomera, de estilo renacentista. En la costa, junto al casco histórico destaca el Castillo de San Miguel, de 1575, y las piscinas naturales de El Caletón, muy apreciadas por los visitantes y vecinos.

La gastronomía garachiquense participa de la riqueza gastronómica canaria. Su enclave costero y portuario ha propiciado que, tradicionalmente, sea lugar de referencia para la degustación de pescados y mariscos frescos. Por otro lado, la repostería tradicional local tiene un destacado exponente en las delicias que continúan elaborando las monjas concepcionistas franciscanas. Garachico también ha tenido fama por sus buenos vinos, incluidos en la denominación de origen Ycoden-Daute-Isora.

Agulo (La Gomera)

Conocido como el bombón de La Gomera, por su belleza, Agulo es un inmenso mirador teñido por el verde de sus cultivos sobre el océano Atlántico, y por sus calles empedradas, que nos llevan a la hermosa iglesia de San Marcos con sus blancas cúpulas, en contraste con el tono rojizo de las tejas de las casas. Agulo es una de las poblaciones más pequeñas a la par que más antiguas de la isla de La Gomera, con unas vistas privilegiadas a Tenerife y a su imponente volcán El Teide, su casco antiguo es uno de los mejores conservados de todo el archipiélago, y está formado por estrechas y empedradas calles nos transportará a tiempos pasados.

Entre su patrimonio destaca la Iglesia de San Marcos, una primitiva ermita fundada en el año 1607 que se transformó en iglesia años después. A comienzos del siglo XX se derribó para construirse el actual templo de estilo neogótico.

Agulo cuenta con una gastronomía basada en papa, ñame o berro, que han permitido desarrollar platos típicos como el potaje de berros, o potaje de ñames, la carne de cabra o de cochino, acompañados de papas con mojo picón; sin olvidar el Almogrote que es una pasta para untar, elaborada fundamentalmente con queso de cabra curado y aderezado.

Roncal (Navarra)

El bello pueblo de Roncal, es la capital del valle que lleva su nombre y donde descansa Julián Gayarre (1844-1890) el gran tenor navarro que triunfó en todas las grandes óperas, descansa en un hermoso mausoleo obra del escultor Benlliure.

La Villa de Roncal (Erronkari, en euskera), se asienta a ambos lados del Río Esca, en el Pirineo Navarro y por sus calles empedradas, distribuidas en forma de Y, el visitante desciende desde la iglesia parroquial, acompañados por varios edificios señoriales, como la Casa Sanz, la Casa Gambra o la Casa López. En su gastronomía destaca el queso Roncal, que se elabora entre diciembre y julio con la leche cruda de la oveja de raza latxa, tiene un sabor único, ligeramente picante, muy definido y mantecoso al paladar.

Bulnes (Asturias)

Bulnes, municipio de los Picos de Europa con poco más de 30 habitantes, solo se puede llegar al pueblo por funicular o andando por un camino estrecho y empinado, lo que le ha permitido mantener su patrimonio y una gran belleza.

Las construcciones tradicionales de Bulnes se visten de una piedra caliza, que contrasta con los tejados rojos de arcilla, y con sus ventanas y puertas de madera de la zona, permitiendo disfrutar de la belleza de un municipio que atesora bienes inventariados en el Patrimonio Cultural de Asturias, como la Torre del Castillo o la Iglesia de San Martín de Bulnes.

Para los amantes de la montaña, desde Bulnes se puede acceder, a través de duros y empinados caminos, al Picu Urriellu, más conocido como Naranjo de Bulnes, la más mítica y renombrada cima de los Picos de Europa, lugar de culto de los alpinistas españoles por la dificultad de sus paredes verticales, sobre todo las de la cara oeste. Esta fortaleza calcárea, debe su nombre al color anaranjado que adquieren sus paredes al recibir los rayos del sol. Asturias es la mayor mancha quesera de Europa. La tradición ganadera y de pastoreo, unida a sus condiciones orográficas y climáticas motivaron que sus habitantes se especializaran en la elaboración artesanal de quesos de excepcional calidad, destacando el Cabrales, que se realiza en Bulnes, por su gran calidad artesanal

Cudillero (Asturias)

Cudillero, bello pueblo marinero capital, escondido desde la mar y desde la tierra, y descolgado en humildes casas de mil colores, que dan forma a su conocido y fotografiado anfiteatro, y que permite disfrutar de vistas espectaculares desde la atalaya.

A los habitantes de Cudillero se les conoce como “Pixuetos“, aunque hay muchas versiones parece que tiene su origen en Pix, traducido como Pez, al ser desde siempre, uno de los principales puertos pesqueros del Cantábrico.

La sucesión de casas indianas junto al Palacio Selgas, un espléndido conjunto del siglo XIX conocido como el «Versalles asturiano», comparten protagonismo con el barrio de los pescadores, o con la parte alta del pueblo, dedicada a la agricultura.

El pote, la merluza de pincho o el pastel de cabracho estarán presentes en cualquier restaurante de la localidad, pero no se puede visitar Cudillero sin probar el rape, conocido como el pixín, y se puede pedir a la brasa, a la sidra, frito, con setas o fabes.

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